La Emancipada
Capitulo I
En la parroquia de
Malacatos durante la Festividad de la circuncisión por el año 1841, en el
jardín de una casa se encuentran dos jóvenes, el libro nos describe a detalle cómo
eran estos jóvenes, primero nos describe de un hombre que era de mediana estatura,
de facciones regulares y un tanto cogitabundo, luego nos describe de la mujer
que se la describe como el bambú de las orillas de su rio: su tez fina, fresca
y delicada, su cabello era de castaño puro, estos personajes se llaman Eduardo
y Rosaura, el joven estudia en pueblo cercano y se ven en ocasiones. Ellos se
encuentran perdidamente enamorados. Se cuenta que Rosaura cuando falleció su
madre, seguía muy triste todavía pero su padre recogió sus libros, el papel, la
pizarra, entre otras cosas y las deposito en el convento y le dijo a Rosaura que
ya tiene 12 años cumplidos y que desde ahora debe vivir con temor a Dios, la encerró
en una recamara y le dijo que Eduardo no volvería.
El padre de Rosaura tiene otros planes para ella, es
educada solo para casarse y no le permite leer libros, pero ella es desafiante
y apasionada va en contra de lo que para la época dicta la sociedad.
Capitulo II
Cuando Rosaura se entera de los planes de Eduardo para el futuro, teme la reacción de su padre. Pero Pedro tenía otros planes para Rosaura, revelados por uno de los amigos cercanos de Eduardo, quien intentó convencer al cura y a don Pedro de que era su idea casar a Rosaura con don Anselmo de Aguirre, dueño de unas tierras en Quilanga, un hombre que era muy viejo. que ella, pero a quien no conocía en absoluto. Al día siguiente, el amigo le escribió una carta en la que le contaba los detalles de lo sucedido y que la boda estaba prevista para el 6 de enero. Inmediatamente Eduardo le escribió una carta y su criado le dio la noticia, le ofreció ayuda y le dijo que de ahora en adelante estaría bajo vigilancia constante.
El padre de Rosaura regresó a
casa y luego de una fuerte discusión, insultando a la criada y amenazando con
castigar a la niña, Rosaura finalmente cedió a los caprichos de su padre y éste
le dio rienda suelta para elegir a sus padrinos. A su vez, la joven le pidió a
su padre que le escribiera la última carta a Eduardo, a pesar de que fue su
padre quien la escribió, para luego entregársela para que la firme mientras Don
Pedro busca al joven. Rosaura aprovechó para adjuntarle una nota, diciéndole
que daría la alarma, que nunca sería de don Anselmo y que el día 6 se iría del
pueblo.
Capitulo III
El desventurado Eduardo, al
recibir la carta pasó de una agitación terrible a otra más terrible agitación.
Aguirre, porque será un roble
a la sombra viviré como buen cristiano, trabajando por mi marido, la mujer
fuerte, y por los hijos que Dios me dará, sin mirar a mis grandes pecados y
sólo por infinita misericordia; Para que puedas tomarlos en Villadiego. Dios te
bendiga por muchos años firmado. Rosaura Mendoza.
Después de exhalar solitarias
exclamaciones y derramar algunas Eduardo se centró en meditar sobre la
naturaleza de su situación y sobre el camino a seguir: firmó, pensó, lo que su
padre le había obligado a firmar. Sin duda, se ha producido un acontecimiento
muy grave en casa. Quizás mi carta esté en manos de Pedro;
Y se preguntó ¿Soy la causa
de las desgracias de Rosaura? Pero le rogué que me llamara y me dijo: vete al
pueblo.
Capitulo IV
Pedro de Mendoza, preparando
la comida y bebida para la boda. Esta espléndida mañana parecía presagiar un
triunfo más que un Un reloj de pie acababa de dar nueve campanadas cabalgata de
seis caballeros presidida por don Pedro de Mendoza salió hacia el caserío
principal, llevando en el centro a una mujer cuyo velo verde impedía sus
rasgos. Este grupo entró en la plaza, llamando la atención del público, y se
detuvo en el pasillo de una casa: allí ayudaron a bajar a la mujer del velo
verde que entró y se fue sin parando al baño. A las once, la plaza estaba
cubierta de gente repartida en diversos grupos. A la voz de “sale la novia”,
grupos se condensaron y apretujaron, acercándose todos a la casa donde había
entrado la joven del velo.
SEGUNDA PARTE
Capitulo V
Al norte de la ciudad de
Loja, en la confluencia de los ríos Malacatos y Zamora, está el templo y el
caserío principal de las cinco parcialidades de aborígenes que componen la
parroquia de San Juan del Valle.
El 24 de junio, como día del
Santo Patrón, se celebraban allí unas fiestas en que siempre a los indios les
tocaba la peor parte, pues sus gustos se reducían a trabajar para que los
blancos de la ciudad se divirtieran.
Había misa solemne,
procesión, corrida de gallos, y tras ésta se satisfacía la taurina pasión de
nuestra raza.
Capitulo VI
Pero hay otras tempestades
misteriosas con instintos y albedrío que si una vez llegan a estallar, no se
puede saber cuál será el límite de sus estragos: esta tempestad es la del
corazón de una mujer hermosa, de sentimientos nobles y generosos a quien la
desesperación ha llegado a colocar en mal sendero: ésta caminará vía recta a
los abismos, porque finca su orgullo en no retroceder jamás y en devolver a la
sociedad burla por burla, desprecio por desprecio, injusticia por injusticia y
víctima por víctima; pero con mayor o menor decencia, según los grados de
educación a que ha llegado, pues hasta el vicio tiene su dignidad en las almas
educadas. En Rosaura, las cuerdas con que su padre la había atado al estúpido
cautiverio, fueron estrechadas hasta romperse. Un mal ministro del altar la ató
con el vínculo matrimonial que también por tiránico e injusto hubo de romperse
y se rompió. Un ministro de justicia intentó castigar en la víctima los delitos
de los verdugos y ella hubo de detestar a los jueces de su tierra. Entre la
corrupción que tiraniza y la corrupción que halaga no es dudosa la elección
para una criatura inexperta y de alma ardiente como Rosaura. Los déspotas y los
fanáticos son los que empujan la sociedad a la región del libertinaje. Esto es
lo que debe decirse en vez de descubrir los festines, las orgías y los excesos
que en casa de Rosaura iban quedando bajo la jurisdicción de las tinieblas.
Basta saber que en los primeros días de septiembre, destinados a la afamada
feria del Cisne, se veía a esa infeliz mujer en los garitos, dejándose
obsequiar hasta por los beodos de los figones. Pasados estos días de gran
bullicio la casa de Rosaura estaba siempre cerrada y las noches en silencio.
Alguna mudanza sustancial había ocurrido.
Capitulo VII
Rosaura iba a sufrir las
expiaciones de ultra-tumba. Los cuatro peones, sin emoción de ningún género,
levantaron el cadáver, le sacaron del cuarto, le colocaron sobre una hilera de
adobes en la mitad del patio y la desnudaron hasta la cintura. El médico abrió
su estuche, preparó los instrumentos, devolvió el resto al estudiante que
estaba a su lado y empezó la operación. Apartó la vista de este espectáculo que
iba dando muerte a todas sus ilusiones y se retiró, dominado por una especie de
crudo desengaño del linaje humano, sin que el dictado de cobarde que se le
daba, ni la voz imperiosa de su maestro fuesen parte a detenerse presenciando
tantas miserias.
Siendo la consigna del
centinela de que nadie entrase ni saliese hasta que la larga operación de la
autopsia hubiese terminado, el estudiante tuvo de entrar en el cuarto de donde
la difunta acababa de salir, pues era el único asilo que le quedaba.
Si hubo un tiempo en que te
hablé el lenguaje del amor profano, otro tiempo ha sobrevenido en que las cosas
han cambiado y es necesario que también cambien las palabras.
Padre que nos manda perdonar,
y todo lo he perdonado. Hoy tu antiguo amigo ha llegado a saber que has tenido
la desgracia de entrar en el número de las ovejas descarriadas, y se postra
desde aquí a hacerte la plegaria de que vuelvas al aprisco. Hubo un tiempo en
que por el delito de un padre se imponía a los hijos y demás descendientes la
pena de infamia y de perder todos bienes. Si tu padre, tu cura, tu juez y la
mayoría de tus paisanos te han empujado violentamente a los abismos, ha sido porque
ellos venían también empujados de otras fuerzas anteriores a que no habían
podido resistir.
Con estos elementos se forman
las almas fuertes, y en las almas fuertes es un crimen imperdonable el caer en
las mismas miserias que forman la triste herencia de los imbéciles. Lo que
haces es además contra ti misma, estás destruyendo tu reputación y tu
hermosura. Vuelve al campo, piensa, reflexiona y allí oirás la voz de Dios en
las reminiscencias de los consejos de tu madre.
Seguía un borrador de letra
de Rosaura que decía
Si mi madre no me hubiese
inspirado religión y si tú no me hubieras hecho traslucir lo sublime del amor
puro, yo contaría como mis verdugos y mis amantes, con el desenfreno de la
ignorancia y no vendrían los remordimientos a taladrarme las entrañas.
Concédeme la gracia de guardar silencio o romperé cañas contigo. De este modo
iban calando las ideas de mi madre en mi infantil inteligencia. Yo aprendí a
adorar a Dios porque era Padre, porque era bueno y porque había hecho cosas tan
grandes y hermosas.
Mi padre en vez de hacerme
amar las cosas santas, imponía la tarea de rezar como una veintena de
padrenuestros y avemarías por centenares cada noche, de modo que lo largo de la
faena y la dureza con que se me obligaba a cumplirla me hicieron temible la
devoción. Todos los caminos están obstruidos para mí, excepto el que voy
siguiendo. El levantar una pistola, hacer temblar a los imbéciles, resolverse a
morir luchando, andar sola por los caminos desafiando los peligros, muestran en
ti la triste excitación de un valor desesperado, eso no es el valor racional,
no es el valor del alma grande. Los triunfos del verdadero valor son los que se
obtienen desechando lo halagüeño para no hacer más que lo que es justo.
Cuanto has hecho hasta aquí, muestra
el valor del vaho que se expande al evaporarse. Cederás fácilmente a los ruegos
que te hace tu antiguo amigo cuando medites en la fealdad del libertinaje que
fomentas con tu hermosura.
Opinión acerca del libro:
Toda la novela trata sobre
cómo son tratadas las mujeres en Ecuador y cómo Rosaura decide tomar el control
de su vida a pesar de todo lo que está en su contra, ya sea su familia o la
sociedad. Se casa con Don Anselmo e inmediatamente huye de la iglesia.
Esta serie de acontecimientos
la llevaron a vivir una vida sin restricciones, pero por supuesto por elección
y decisión propia, ya que luchó por proteger a los vulnerables durante su
independencia y posterior fuga, para luego decidir acabar con su propia vida.
Deja el mensaje de que cada uno es libre de decidir su propia vida y nadie más
que la propia decisión del individuo debería interferir o tomar decisiones y no
debería haber normas sociales que impidan a las personas hacer lo que quieran.
Actividad acerca del libro:
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